¿Has estado enamorado alguna vez? ¿Y qué sentiste?

Miras a alguien. Empiezas a sudar. Se acelera el corazón y suspiras…

¡Estás enamorado! Te dicen las personas que te rodean. Socialmente se ha construido que a ese tipo de manifestaciones físicas se le llama enamora- miento.

Enamórate todos los días. Pero no solo de las personas. Enamórate de la lluvia, del sol, de los libros y de las películas. Enamórate de tu trabajo, de tus estudios, de tu ciudad y de las que has conocido. Enamórate de tu casa, de tu familia, de tu pareja y no te olvides de tus amigos.

Enamórate del camarero del bar que te sirve el café y de la vecina que te da los buenos días cada mañana.

Enamórate del que te mire porque no puede dejar de mirarte y del que te llama solamente para escuchar tu voz. Y del que tiembla cuando te acercas.

Enamórate del que se ría contigo y nunca de ti.

Enamórate sin pensar en las consecuencias, pero prepárate para cuando las haya. ¡Me encanta hablar de todo y acabar por no decirnos nada!


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