Las que cuando suena el despertador ya tienen un buenos días en la boca y las que no se acuestan sin haber dado las buenas noches al menos a una persona.

Las que sacan tiempo de donde no lo tienen para llegar a todas partes y las que en vez de quilómetros cuentan las ganas que tienen de verte.

Las que se quieren a sí mismas en la justa medida y las que saben que las comparaciones son odiosas.

Las que son conscientes de sus defectos, pero no se machacan con ellos.

Las que saben que una sonrisa lo cura todo y las que se dejan conquistar por quien les hace sonreír.

Las que bailan. Las que son incapaces de quedarse sentadas cuando suena la música y a las que no les importa hacer el ridículo cuando hacen algo que les hace feliz.

Las que no ponen condiciones a quien se quiere quedar.

Las que te dan los mejores consejos, aunque después sean incapaces de aplicárselos a ellas mismas.

Las que se equivocan y no necesitan culpar a nadie. Las que son transparentes.

Las que saben querer y dejarse querer en la misma proporción.

Las que dedican al menos cinco minutos al día a hacer lo que les apasiona.

Las que saben lo que quieren y van a por ello, pero por el camino se entre- tienen porque no tienen prisa.

Las que sueñan.

Las que se ilusionan. Las que comparten.

Las que se alegran cuando eres feliz.


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