¡Eh, tú!

Si, tú. Que llevas esperando mucho tiempo a que alguien te quiera y sin embargo te has olvidado de ti.

Que poco cuesta quererse y que poco nos queremos. Y no hablo de ser o creerse mejor o más importante que nadie. Que parece que eso nos da miedo. Como si estuviera mal visto apreciar todo aquello que nos hace ser quien somos. Quererse no es gustarse, sino aceptarse. Bueno, pero gústate también. Merece la pena.

Quiérete. Quiérete sin esperar a que antes lo hagan los demás. Que si no te quieres tú primero, nadie va a quererte. Que me lo decía mi madre. Y ya sabéis, las madres siempre tienen razón.

Quiérete. Y no un poco. Quiérete mucho. Que parece mentira pero todavía es gratis.

Quiérete más a ti que a nadie.

Quiérete y deja de pensar en los demás. Que de tanto pensar en los otros te has olvidado de de ti.

Quiérete. Hazte un favor.


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